Parece que está un poco abandonado el blog así que a ver si este año, como propósito, somos más regulares con las críticas. Antes de empezar con lo que he visto más recientemente quiero acabar con el díptico de Grindhouse.

Supongo que pocos se esperarían tras ver El mariachi que Robert Rodríguez se acabaría convirtiendo en un esteta. Ya empezó a darme vértigo la soporífera Sin City que era una bonita postal en b/n pero con un guión que no tenía agujeros, si no que era una agujero con algún trozo de guión revoloteando. Ahora esa preocupación por la imagen sigue ahí aunque se disimula de serie Z, el concienzudo ensuciamiento artificial de la imagen está tan cuidadoso que por momentos clama al cielo.
Planet Terror más allá de crear una imagen icónica con su póster y alguna escena suelta resultona me parece una película molesta. El encanto de la serie Z es que por su escasez de medios y muchas veces por una desmedida ambición quedaban esperpentos realmente divertidos. El problema es que hacer eso con una cantidad importante de pasta y crear aposta un guión infame a mí me produce sonrojo.
En su parte Tarantino busca hacer un homenaje a cierto de tipo de películas y reflexiona sobre el paso del tiempo, con mayor o menor fortuna según quién vea la película. Pero Rodriguez se limita al mimetismo aparentando ironía. Es como si el Madrid o el Barça salieran a jugar con las camisetas rotas y pusieran arena encima del césped para fingir que son equipos de regional, pero todos sabemos que es una pose y que no juegan en esa liga.

En la película se desparraman litros de sangre sin orden ni concierto y se demuestra que no es lo mismo ser gracioso que creerse gracioso, la película es como ese pariente pesado que cada vez que te cruzas con él en una reunión familiar te cuenta el mismo chiste y encima lo hace mal.
Entre lo salvable estaría el pequeño Freddy Rodriguez que da el tipo como héroe de acción de oscuro pasado y que debe echarse el mundo a la espalda muy a su pesar. Bruce Willis se apunta a un bombardeo y allí está para hacer un par de chistes (que me gustaron) sobre el origen de la infección zombie. Del resto casi mejor no hablar, sobre todo de la desproporcionada duración de la película a la que supuestamente encima le falta un rollo. Como si no fuera ya bastante rollo.

Supongo que pocos se esperarían tras ver El mariachi que Robert Rodríguez se acabaría convirtiendo en un esteta. Ya empezó a darme vértigo la soporífera Sin City que era una bonita postal en b/n pero con un guión que no tenía agujeros, si no que era una agujero con algún trozo de guión revoloteando. Ahora esa preocupación por la imagen sigue ahí aunque se disimula de serie Z, el concienzudo ensuciamiento artificial de la imagen está tan cuidadoso que por momentos clama al cielo.
Planet Terror más allá de crear una imagen icónica con su póster y alguna escena suelta resultona me parece una película molesta. El encanto de la serie Z es que por su escasez de medios y muchas veces por una desmedida ambición quedaban esperpentos realmente divertidos. El problema es que hacer eso con una cantidad importante de pasta y crear aposta un guión infame a mí me produce sonrojo.
En su parte Tarantino busca hacer un homenaje a cierto de tipo de películas y reflexiona sobre el paso del tiempo, con mayor o menor fortuna según quién vea la película. Pero Rodriguez se limita al mimetismo aparentando ironía. Es como si el Madrid o el Barça salieran a jugar con las camisetas rotas y pusieran arena encima del césped para fingir que son equipos de regional, pero todos sabemos que es una pose y que no juegan en esa liga.

En la película se desparraman litros de sangre sin orden ni concierto y se demuestra que no es lo mismo ser gracioso que creerse gracioso, la película es como ese pariente pesado que cada vez que te cruzas con él en una reunión familiar te cuenta el mismo chiste y encima lo hace mal.
Entre lo salvable estaría el pequeño Freddy Rodriguez que da el tipo como héroe de acción de oscuro pasado y que debe echarse el mundo a la espalda muy a su pesar. Bruce Willis se apunta a un bombardeo y allí está para hacer un par de chistes (que me gustaron) sobre el origen de la infección zombie. Del resto casi mejor no hablar, sobre todo de la desproporcionada duración de la película a la que supuestamente encima le falta un rollo. Como si no fuera ya bastante rollo.












