20 agosto 2007

Sunshine

Sunshine puede poner de mala leche al fan de la ciencia ficción más comprensivo, al igual que Horizonte Final tiene un comienzo más o menos prometedor, o al menos correcto, pero llegado cierto punto todo se va al carajo dejando al espectador con una importante cara de espanto.


La película trata sobre una misión espacial que pretende lanzar una bomba en el sol para reactivar la estrella agonizante y así salvar la vida en la tierra. Esta es la segunda y última oportunidad de los humanos tras la misteriosa desaparición de la primera misión. Por supuesto la misión estará llena de peligros y situaciones al límite. Todo el comienzo está rodado de manera bastante clásica con ecos de 2010 o Alien y un desarrollo que si no es original al menos resulta entretenido. Sin embargo, el primer gran giro de la trama produce la primera señal de alarma por gratuito, pero siendo generoso se puede dejar pasar.


La trama sigue su curso planteando algún problema ético que otro, siguiendo en este caso Solaris o Gattaca (por lo de primar la reflexión sobre la acción). Pero entonces llegamos a la hora de película, a partir de aquí Danny Boyle y Alex Garland se lían la manta a la cabeza y transforman la película en Viernes 13 XXI: Jason goes to the sun. Lo peor es que no contentos con que la trama se vaya a la mierda se dedican a rodarlo de una manera tan infame que dan ganas de agarrar a Danny Boyle, quitarle el carnet de cineasta y no dejarle ni dirigir una gala de Murcia, que bella eres.

11 julio 2007

Transformers

Michael Bay vuelve a la carga de nuevo. Llega la adaptación a personajes reales de los Transformers, una serie de dibujos animados que nunca me dijo nada. De hecho me parecía absurdo que un robot gigante molón se transformara en un camión o en un radiocasete. Si yo fuera un robot gigante no creo que tuviera esos complejos. Aunque sobre todo me mataba una especie de pterodáctilo que se transformaba ¡en un cinta de casete!


De cara al paso a la gran pantalla han necesitado incluir a protas humanos y durante gran parte de la película los robots son lo que menos importa. De hecho, como me pasaba con Dos policías rebledes, las partes de comedia me funcionan mejor que las de acción. En este caso estando Spielberg en la producción las comparaciones son inevitables, además de odiosas. El ataque inicial evoca claramente el inicio de La guerra de los mundos, lo que en la segunda es un prodigio de suspense, planificación y espectáculo en ésta es un batiburrillo de chatarra, montaje sincopado y música alta.


En general si Bay tiene que narrar algo con más de un punto de vista se hace la picha un lío y es incapaz de situar al espectador en la escena y mucho menos de mostrar la acción sin que el espectador tenga que poner de su parte el 80% del trabajo que él es incapaz de hacer. Por eso Armageddon y el ataque a Pearl Harbour funcionan a la perfección, no necesita definir nada, sobre todo en la segunda que es destrucción pura y dura infligida por una bandada informe de aviones japoneses.


A pesar de todo la película tiene el merito de evitar la solemnidad y es consciente que el argumento es una chufa. Con lo cual se da bastante cancha a la comedia, destacando la escena del jardín con los robots jugando al escondite. A pesar de ser una película de robots gigantes los humanos roban limpiamente la película empezando por Shia LaBeouf y siguiendo por un pasadísimo John Turturro haciendo de impagable agente de la misteriosa Sección 7. Los FX cumplen sin más, supongo, no sé que tal están integrados con los humanos porque como ya he dicho el caótico montaje ni siquiera permite ver unas escenas de destrucción decentes. Los diseños de los Transformers han sido actualizados y no hay ningún casete (gracias a dios) pero la mejor carrocería es, sin duda, la de Megan Fox.


25 junio 2007

Hostel 2

Eli Roth vuelve a rebuscar en los más oscuros rincones de Europa en la secuela de Hostel. A pesar de que se simplifica esta secuela diciendo que es una fotocopia con cambio de sexo, lo cierto es que hay varias diferencias que mejoran el resultado final. Por ejemplo, esta vez el cartel se corresponde con una escena de la película.


Si en la primera parte acompañábamos a dos americanos y a un islandés en sus vacaciones europeas, en este caso tenemos a tres americanas. Aunque Heather Matarazzo es tan fea como Björk y podemos hacerla pasar por la islandesa de la nueva hornada de víctimas. Después de un prólogo que nos termina de cerrar la primera parte pasamos a repetir el largo viaje de los protagonistas al matadero. Como novedad tendremos también a los futuros verdugos y el sistema de elección de los sacrificicados. Con este par de detalles se hace más llevadero que se vuelva a tardar en entrar en materia.


Otro cambio respecto a la primera parte es que la película está recorrida en todo su metraje por grandes dosis de humor negro, a mí me hizo gracia y a otros les parecerá repugnante. Pero si has entrado a ver Hostel 2 y no te va este humor te has equivocado de sala por mucho amigo. La escena de la segunda subasta tras el accidente con Whitney es de lo mejor de la película.


En la parte del gore también ha ido más lejos y esta vez ha dejado menos cosas en off. El baño de sangre es la mejor escena de película y el tratamiento que administra Beth a su compañero de fatigas convierte a Hostel 2, con el permiso de Hard Candy, en la película más dolorosa para el público masculino de los últimos años. Si bien la trama es todo lo previsible que se espera, desde quien se salva, hasta como se salva o quien es un asesino y quien un fanfarrón, todo se lleva con bastante ritmo y convierte esta secuela en una versión corregida y mejorada del original.

La frase: "Ya no quedan lugares seguros en Europa".

07 mayo 2007

Spider-Man 3

La ventaja que tiene no ser lector de comics es que puedes ver películas de superhéroes sin necesidad de salir desnudo del cine tras rasgarte las vestiduras. Ya he visto las airadas reacciones ante el tercer Spider-Man entre los fans del personaje, que si Venom es muy negro, que si el hombre de arena tiene mucha arena, que si el duende verde es demasiado claro. Lo normal vamos.


La película no me ha parecido ni mejor ni peor que las anteriores, de hecho curioseando por Film Affinity a las tres les he puesto la misma nota. A Raimi solo le importa Peter Parker y la película funciona mejor en esas partes y aburre algo en las escenas de acción. Básicamente pasaba así en la primera donde era mejor el principio, cosa que se repetía en la segunda que es prácticamente la misma película pero con otro malo.

Esperando el taquillazo

Hay mucho escándalo con el baile y la trasformación de PP, pero lo cierto es que me partí la caja y la sala entera conmigo. Luego la gente renegaba de haberse reído y acusaba a Raimi de blasfemo y masón. Más o menos como cuando nadie veía Crónicas Marcianas y sorprendentemente era lo más visto de la noche. También la gente odia con todas sus ganas a Kirsten Dunst pero como a mí me gusta y me encanta su sexy dentadura no tengo objeciones a pesar de que su personaje sea a ratos un poco cansino. Resulta que canta ella, cosa que me ha dejado perplejo.

No es de la 3 pero...

El guión pone los personajes a los pies de la historia y no la historia a los pies de los personajes, esto provoca que las acciones de algunos de ellos a veces no queden demasiado convincentes. Pero tampoco es como para decir que es la mayor mierda jamás proyectada que he leído por ahí, por gente que adora Piratas del Caribe 2, que tiene tela. Lo cierto es que es un buen entretenimiento, ojalá la peor película del año fuera ésta.


Los FX son, como suele pasar ultimamente, un batiburrillo. Se ven las cosas molonas que hacen los que saben y las que hacen los becarios, con el reloj en el culo, porque hay que entregar la película en plazo.

Recomendada para mayordomos con alzheimer.

04 mayo 2007

La maldición de la flor dorada

Parece que Zhang Yimou sigue empeñado en que la gente del mundo calibre a la perfección los colores de sus proyectores, plasmas, lcds o lo que se tercie. No encuentro otra explicación a que sus últimos estrenos parezcan demos en lugar de películas. ¡Qué fotografías! ¡Qué coreografías! ¡Qué vestuario! ¿Qué cojones me estás contando?


Parece ser que le dieron un toque por el absurdo argumento de La casa de las dagas voladoras y en esta ocasión la cosa está más trabajada. Está claro que los dramas de Shakespeare están en el horizonte, mucha intriga palaciega, mucho secreto y mucho muerto. Pero a pesar de todo la frontera entre el dramón y la comedia es muy difusa, lo que provoca que en algunos tramos uno no sabe si llorar, sentir vergüenza ajena o descojonarse de la risa.


La trama tarda en plantearse un rato largo y lo hace con un truco del almendruco un poco rancio. Por el camino nos regala la segunda pelea de la función, en ese momento la película vuelve al ritmo cansino en el que vemos chinos y más chinos recorriendo pasillos para que Gong Li se tome unas medicinas. Esta escena repetida hasta la saciedad provoca un sueño importante y ya lo recomiendan varios médicos de la Seguridad Social en casos extremos de insomnio.


El trato del color y el enfermizo lujo por el detalle tanto en vestuario como en los decorados merecen un punto a parte. Lástima que tantos colores saturados hagan que la vista se resienta y provoque que sólo los daltónicos puedan aguantar el chaparrón con entereza. El vestuario es resultón aunque da calor el ver a los protagonistas con más tela encima que un vendedor callejero de alfombras. Las que son un poco ridículas son las armaduras, los personajes parecen langostinos gigantes y sus movimientos despertarán en los nostálgicos bellos recuerdos de Godzilla o los Power Rangers.

Recomendada para los amantes de la poesía visual, sea lo que sea.